¿La venda antes que la herida? Estrategias de anticipación

¿La venda antes que la herida? Estrategias de anticipación

Preocuparnos por nuestra salud puede ayudarnos a prevenir enfermedades, de hecho, los médicos nos aconsejan estar pendientes, de forma razonable, de los diferentes síntomas que pueden ayudarnos a mejorar el transcurso de una enfermedad. También es aconsejable estar pendiente de cualquier anomalía o ruido extraño en nuestro automóvil para saber si ha llegado el momento de llevarlo al taller o incluso de cuándo cambiarlo por uno nuevo puede ser buena idea. Llevado al extremo, sin embargo, la preocupación razonable se puede transformar en una preocupación obsesiva por padecer todo tipo de enfermedades y perder tiempo y dinero en analizar con lupa cualquier sensación extraña o incluso normal.

En el mundo de la empresa, es también importante tener la capacidad para anticipar cambios y turbulencias y poner los remedios estratégicos antes de que aparezcan los problemas. Decía Seneca que los imperios tardan siglos en construirse y se destruyen en días. Kodak tardó más de un siglo en alcanzar su máximo histórico de ventas, en 2005, y sólo seis años solicitó la bancarrota. ¿Pero cómo sabemos si se debe ajustar la estrategia antes de que las cosas se empiecen a torcer? Todos conocemos el dicho “no poner la venda antes que la herida” o como se suele decir en el mundo anglosajón: “no lo arregles si no está roto”.  No es fácil siempre entender la necesidad de transformar un negocio que están teniendo éxito para llevarlo hacia un proceso de transformación, que siempre son costosos en términos de esfuerzo y recursos económicos y organizativos. Sin embargo, decidirse por esperar y ver puede ser fatal para muchas organizaciones, aunque la música siga sonando a bordo. Es clave, por tanto, darse cuenta de la oportunidad que supone anticiparse en la transformación de nuestros negocios antes de que sea demasiado tarde.  Es lo que lo consultores llamamos estrategias de anticipación (“preemptive strategies”) o como afirma u dicho chino “curar la enfermedad que no ha llegado”. Los consultores de BCG acaban de publicar un análisis de estas estrategias y de los factores claves para que funcionen con éxito.

En primer lugar, es fundamental mantener una exploración constante del entorno. La observación del entorno nos descubrirá oportunidades a las que atacar tanto con un planteamiento largo plazo, como con objetivos más de corto y medio plazo. Es importante combinar, en este sentido, un buen portfolio de oportunidades que permita optimizar los recursos y la inversión de la compañía en todas ellas, también en oportunidades más tácticas y de coste reducido.

En segundo lugar, hay que generar cierto sentido de urgencia. Si las cosas van bien es difícil que la organización sienta la necesidad de cambiar y menos la necesidad de abordar su transformación en este momento. Por ello es importante mover a la gente de su zona de complacencia y tranquilidad y movilizarlos para que estén constantemente en alerta ante nuevos riesgos y oportunidades que puedan venir por ejemplo de entender mejor a los clientes perdidos o las necesidades de los no atendidos. Aquí será importante también prestar atención a las señales tempranas. Los indicadores financieros y de negocio nos irán dando señales de que los vientos están cambiando y es necesario empezar a pensar en cambiar nuestra cómo seguimos nuestra travesía. Seré importante el apoyo de las tecnologías para controlar y monitorizar correctamente esas señales en nuestro negocio y poder anticipar el cambio de rumbo.

Por último, es fundamental preparase ya para el cambio. Esto incluye dotarse de equipos y líderes que aúnen experiencia y flexibilidad, trayectoria y capacidad de innovación, generado capacidades de adaptación y flexibilidad en toda la organización. También hay que trabajar lo transmitir el valor de esa transformación anticipada, resaltando este proceso estratégico como camino natural de crecimiento e innovación frente a la estrategias más reactivas de transformación que suelen asociarse a procesos duros, costosos y a veces traumáticos para las organizaciones. Un gestión adecuada del cambio será también fundamental, en el que el enfoque acertado dependerá del tamaño, naturaleza y circunstancias de la empresa.

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