Indemnización por despido improcedente: ¿Exenta?

Indemnización por despido improcedente: ¿Exenta?
Indemnización: en este post ponemos de manifiesto cuáles son las claves de la indemnización por despido improcedente y los tributos de las empresas

La indemnización por despido es una acción que todas las empresas están obligadas a llevar a cabo en todos los casos, pero especialmente en aquellos en los que hay una improcedencia de por medio, pues esto garantiza que los derechos del trabajador no sean vulnerados como si nada hubiera pasado por parte de la empresa. Además, también es conveniente resaltar la retención que debe ejecutarse en cada caso, pues esta acción, respecto a los impuestos, no tiene una exención.

La retención en casos de indemnización por despido

En la Renta 2018, Hacienda volvía a dejar claro que toda indemnización por despido improcedente puede quedar exenta de tributos en aquellos casos donde exista una conciliación, pese a cualquier detalle que recoja la carta de despido como tal. De hecho, se volvió a manifestar esto en base a un caso concreto.

Toda empresa que tenga previsto despedir a un empleado sin reconocer de manera clara la improcedencia del despido tendrá que pagar al empleado el importe de la indemnización máxima que le corresponda, la cual quedará calculada según lo dispuesto en el Artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores. Es decir, la cantidad correspondiente a lo que sería un despido improcedente. Así, la compañía presentaría la indemnización por despido satisfecha con el trabajador a la Dirección General de Tributos, con el tratamiento fiscal correspondiente.

Y la respuesta de Tributos volvió a dejar claro que para el despido improcedente quede exento de tributos tiene que haberse producido un acto de conciliación con el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) o bien mediante una resolución judicial. Y como en el caso citado no ocurrió así, la exención no quedaría aplicada, en base al artículo 7 e) de la Ley de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas (LIRPF).

¿Qué dice la normativa aplicable respecto a este despido?

Establecido el 28 de noviembre, el Artículo 7 e) de la Ley 35/2006 del IRPF y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio, hay que unirle el primer artículo de la Ley 26/2014 en el que se refunda el texto anterior y que previamente había complementado al Real Decreto Legislativo 5/2004 del 5 de marzo sobre normas tributarias.

En el mismo se modifica la letra e) del Artículo 7, el cual queda redactado indicando que las indemnizaciones por despido o el cese de cualquier trabajador, en función del importe establecido con carácter de obligación en el Estatuto de los Trabajadores hace que se consideren la ejecución de sentencias, en lugar de los convenios, pactos o contratos.

Por tanto, en conformidad con lo dispuesto en el Artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores o que se hayan producido por alguna causa prevista en la letra c) del Artículo 52 del mismo Estatuto, en ambos casos de despidos colectivos debidos a causas económicas, técnicas, de organización o de producción, o bien de fuerza mayor, quedará exenta la parte correspondiente de indemnización recibida que no sea mayor que los límites establecidos con carácter de obligatoriedad en el citado Estatuto para un supuesto despido improcedente. Aquí, el importe de la indemnización que quedaría exenta tendría un límite de 180.000 euros.

Por otro lado, la redacción de este artículo 7 e) de la Ley de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas, quedó establecido por un apartado dispuesto en la Ley 3/2012, del 6 de julio, donde se citan las medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, y que dicha redacción entraría en vigor con el Real Decreto-ley 3/2012, suprimiéndose el segundo párrafo de la redacción anterior, que se refería a extinguir las indemnizaciones por un despido siempre que el contrato de trabajo quedara extinguido antes del acto de conciliación.

Por tanto, la Dirección General de Tributos asevera que para hacer una declaración de la exención de esta indemnización por despido es necesario contar con el reconocimiento de la improcedencia del despido mediante un acto de conciliación ante el SMAC o bien mediante la resolución de un juez. De este modo, la indemnización estaría sujeta y no exenta, con una calificación de rendimiento del trabajo y quedando como resultado de aplicar el porcentaje de reducción del 30 % dispuesto en el Artículo 18.2 de la LIRPF, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.

¿Cuáles son las indemnizaciones del Estatuto de los Trabajadores?

Siempre que se ponen en liza las indemnizaciones por despido se hace referencia tanto a las que se producen por un despido improcedente como las que ocurren por un despido objetivo, que son las que el Estatuto de los Trabajadores tiene dispuesto en sus páginas. De esta manera, hay diferentes tipos de indemnizaciones:

Indemnización de 20 días por año trabajado. Toda empresa que decide terminar la relación con un trabajador mediante un despido objetivo debe pagarle en el mismo momento de entregarle la carta de despido una indemnización de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades. Es decir, estas indemnizaciones nunca deberán ser superiores al resultado de multiplicar el salario mensual por 12.

Indemnización de 33 días por año trabajado. Siempre que el contrato del trabajador sea posterior al 12 de febrero de 2012 o el despido sea declarado como improcedente, la empresa tendrá que optar entre readmitir al trabajador o pagarle una indemnización de 33 días por cada año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades. No obstante, en ningún caso esta indemnización podrá ser mayor que el resultado de multiplicar el salario mensual por 24.

Indemnización mixta, de 33 / 45 días por año trabajado. Como hemos dicho, la fecha del 12 de febrero de 2012 es la referencia para calcular la indemnización que se debe dar al trabajador en los casos de despido improcedente. No obstante, en este punto es necesario tener en cuenta dos aspectos:

– Para todos los días de antigüedad acumulados antes de la fecha indicada se pagará una indemnización de 45 días de salario por cada año trabajado, con un máximo de 42 mensualidades. Dicha compensación se considera por ser un despido a extinguir y se benefician de la misma aquellas personas que tienen contratos anteriores al 12 de febrero de 2012.

– Para los días de antigüedad que se hayan acumulado desde la citada fecha, la cual corresponde a la reforma laboral, se pagará una indemnización laboral de 33 días de salario por cada año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades. Y para tener la indemnización total por despido improcedente habrá que sumar este tramo con el anterior.

La reforma laboral de 2012

Como hemos comentado, la reforma laboral del 2012 fue clave a la hora de saber cómo calcular los despidos, pues es cierto que ahora los trabajadores cobran menos cuando son despedidos, pero eso también ha llevado a una mayor concienciación por parte de los mismos, que ya no solo firman la extinción del contrato como tal, sino que ahora piden más detalles a las empresas para que demuestren que su despido es improcedente.

No obstante, este cambio también ha llevado a que las empresas tengan un mayor control sobre sus cuentas, pues están más fiscalizadas que antes y el control sobre las mismas es mayor que antes, sobre todo gracias a las nuevas herramientas tecnológicas que permiten que estos controles sean más severos. Sin embargo, en los casos de despido como tales no es posible demostrar esa falta de ética por parte de la empresa si el trabajador no muestra su descontento en caso de recibir un despido procedente, que suelen ser la mayoría de los despidos en los empleos.

¿Qué hacer si no estás de acuerdo con tu despido?

Este último punto del post es también realmente importante puesto que muchos trabajadores que son despedidos no saben que su despido ha sido improcedente. De hecho, las empresas tratan de cerrar el acuerdo lo antes posible para poder encontrar a otro trabajador e incluir esta liquidación en el balance.

Sin embargo, es importante que sepas que no todos los despidos son objetivos, y si el tuyo crees que no ha sido así, no firmes la extinción del contrato. De hecho, puedes negarte a firmarlo al no estar de acuerdo con la forma del despido, debiendo la empresa llegar a un acuerdo contigo o bien buscar una solución judicial que dicte la resolución del final del contrato.

En estos casos, lo mejor es esperar y leer bien el final del contrato, aunque te digan que firmes lo antes posible. Recuerda que, por desgracia, tú ya no tienes prisa y es por ello que puedes tomarte tu tiempo para leer con calma los motivos del despido y entonces, si lo crees conveniente, firmar. En caso negativo, debes comunicarlo a la empresa y buscar la solución mediante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación o una resolución judicial, como hemos comentado.

En definitiva, la indemnización por despido es algo que deben tener en cuenta las empresas, pero también los trabajadores para que las compañías no puedan hacer trucos y quedarse sin exención.

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