¿Es el estrés una causa imputable a un accidente laboral?

La jurisprudencia PRL está asentando la línea doctrinal de que el estrés, una respuesta emocional, pueda ser incluido en la definición de accidente laboral

La jurisprudencia en PRL (prevención de riesgos laborales) está cambiando su doctrina. De hecho, la definición de accidente de trabajo está siendo reinterpretada. La primera persona que describió el estrés laboral fue Hans Seyle en 1936, que le dio al término la concepción de «respuesta inespecífica que genera el cuerpo ante los cambios».

Qué se considera accidente laboral

Sufrir estrés y un accidente laboral están relacionados, y hoy en día es muy difícil de negar, ya que incluso están saliendo sentencias que ratifican esta afirmación. Antes de mostrarlas, es necesario aclarar qué se considera un accidente laboral desde distintas perspectivas. En primer lugar, cabría introducir una definición general que sería la de que el estrés laboral es todo suceso no querido ni deseado, así como anormal, que se presenta ante el trabajador de una manera inesperada y brusca. A lo cual cabe añadir que, si bien normalmente se puede evitar, este hecho impide que la realización del trabajo pueda seguir desarrollándose de forma normal e, incluso, podría generar alguna lesión en el empleado.

Aunque esta definición engloba bastante bien la descripción de lo que es un accidente laboral, la que formuló la OMS es mucho más precisa, ya que en ella también se incluyen las respuestas emocionales. De este modo, la OMS define el estrés laboral como una respuesta a un daño causado en el trabajador, la cual puede ser tanto física como emocional, y se debe a un desequilibrio que se produce en la empresa a causa de las exigencias que se imponen frente a las capacidades del individuo y los recursos que detenta para hacer frente a dichas exigencias.

La legislación laboral, por su parte, también ha establecido su propia definición. Así, la Ley General de la Seguridad Social engloba en el accidente de trabajo todas las lesiones corporales que el trabajador por cuenta ajena sufra. A ello se añade que la lesión debe sufrirse por consecuencia del trabajo o con ocasión del propio trabajo. Esta definición se podría considerar válida en cuanto a la definición de accidente de trabajo. No obstante, tiene el problema de que no incluye a los trabajadores autónomos (aquellos que no trabajan por cuenta ajena, sino propia).

Los autónomos, actualmente, sí tienen derecho a percibir una prestación por las contingencias profesionales. No obstante, se deben diferenciar dos supuestos. En los autónomos que trabajan totalmente por cuenta ajena esta prestación, así como la cotización, es voluntaria. Diferente es el caso de los autónomos económicamente dependientes, para los cuales sí es obligatoria esta cotización y, por tanto, recibirán dicha prestación en caso de accidente de trabajo.

Qué consecuencias principales puede tener un accidente laboral

Las consecuencias de un accidente laboral tienen repercusiones en todos los ámbitos. En primer lugar, para el accidentado, que es el primero que lo sufre, puede ser simplemente una lesión, pero podría llegar a la muerte. Más adelante se explicará un caso en el que un suicidio por estrés laboral se considera accidente en el trabajo. Igualmente, una lesión producida por accidente laboral también podría tener unas consecuencias irreparables.

Con respecto a la familia del accidentado, esta deberá también asumir una pérdida muy grave personalmente, pero también económicamente, ya que es posible que una lesión irreparable no permita trabajar más al empleado o si se produce la muerte del trabajador, la familia puede quedarse sin su principal sustento. En el mejor de los casos, podría ocurrir que la familia se vea obligada a convivir con una persona que repentinamente ha visto sus facultades limitadas.

La empresa también podría sufrir graves consecuencias si se produce el accidente laboral de un empleado. En primer lugar, porque si no está bien adecuada a la normativa de prevención de riesgos laborales, sufrirá cuantiosas sanciones económicas. Además, tendrá que abonar indemnizaciones, tanto a la familia como, en su caso, al trabajador. Por otro lado, dejando a un lado las pérdidas económicas, casi con toda probabilidad tendrá que vérselas en un proceso judicial, lo cual siempre genera un desprestigio y una pérdida de imagen y de credibilidad.

Las consecuencias, en último lugar, también podrían caer sobre el técnico de Prevención de Riesgos Laborales. Con frecuencia, cuando hay un accidente laboral, este profesional se ve con la obligación de tener que acudir a juicio, muchas veces en calidad de imputado o incluso de acusado, y muchas otras simplemente en calidad de testigo.

Jurisprudencia de accidente laboral por estrés

Como ya se ha dicho, el estrés y el accidente laboral son dos conceptos que pueden estar relacionados. Así se aprecia cada día más en las sentencias judiciales. Una de las más sonadas es la del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que ratificó el fallo que expresaba que el suicidio de un trabajador en Almería, empleado de banca, fue un accidente laboral.

El trabajador que se suicidó ejercía en una sucursal de Almería y discutió con un cliente del banco a raíz de un problema con un ingreso de dinero. Tanto Cajamar como la mutua interpusieron recursos en los que exponían que no podía considerarse como accidente laboral debido a que la presión que sufrió el trabajador era puramente externa y carecía de presiones internas de las que se pudieran hacer ellos responsables. No obstante, el fallo desestimó dicho recurso de súplica. El TSJA sentenció, por tanto, que fue accidente laboral dicho suicidio.

La justificación del alto tribunal de Andalucía se basó en los hechos probados en juicio. En base a ellos, el TSJA consideró que quedaba debidamente acreditado que el brote psicótico que generó que el empleado se lanzara al vacío desde la azotea se produjo tras un conflicto laboral que aconteció durante los momentos previos al hecho. Esta situación fue el enfrentamiento y la discusión con el cliente de la sucursal, algo que le generó un gran estrés y, a su vez, una situación producida en tiempo y lugar de trabajo.

Otra de las sentencias famosas que han causado precedentes judiciales en materia de accidente laboral emanó del Juzgado de lo Social número 8 de Bilbao. El magistrado José María Labado Santiago interpretó en el fallo de su sentencia que se trataba de un accidente laboral porque la causa del percance que luego describiremos había sido el ambiente de trabajo incómodo que había dentro de la empresa y que, fundamentalmente, estaba dirigido hacia el empleado, debido a que este había hecho ciertas reclamaciones de subida de categoría y de sueldo.

En la sentencia se aclara que la incomodidad en el ambiente no puede englobarse, o al menos no en este caso concreto que se está analizando, en el concepto de acoso en el trabajo que la ley recoge. Más bien se hace necesario introducir otra figura jurídica diferente que en la actualidad está teniendo cada vez más peso, que es el estrés laboral, derivado de los riesgos psicosociales y que fue causado por determinadas circunstancias incómodas.

La empresa no aceptó las reclamaciones que efectuó el empleado y, además, comenzó a realizar unos cambios dentro de la estructura organizativa de la misma que afectaron en gran medida al trabajador, generándose en él un estado de ansiedad. Ante estas circunstancias, el magistrado consideró el accidente de trabajo por estrés probado, así como la incapacidad temporal, condenando a la empresa aseguradora, a la Tesorería de la Seguridad Social y al Instituto Nacional de Salud.

Estrés y accidente laboral

En definitiva, para que se considere accidente de trabajo una enfermedad concreta (entiéndase el estrés como enfermedad), sin que haya una conexión previa o desconociéndose vinculación alguna anterior, hay ciertos requisitos que deben concurrir. En primer lugar, la enfermedad deberá haber sido adquirida a causa del desarrollo de la actividad laboral. En segundo lugar, que el trabajo sea la causa exclusiva de que aparezca.

En las dos sentencias mencionadas se daban ambos requisitos. Por tanto, en la actualidad, un accidente de trabajo por estrés está siendo calificado como tal por la judicatura. Sin embargo, para que se considere como tal, deberá acreditarse un nexo causal, una relación causa/efecto clara y fehaciente entre el desempeño de la actividad laboral y la posterior aparición de esta enfermedad.

Si se analiza el primero de los requisitos mencionados, debe añadirse además que cuando las enfermedades son de corte psíquico, bastará con que la dolencia se haya generado a causa de la actividad laboral, incluso cuando no se pueda vincular la enfermedad a una acción o situación concreta dada en el trabajo. Con respecto al segundo, también debe añadirse que el nexo causal directo se evidencia en la sintomatología. Cuando el trabajador carece de este tipo de síntomas fuera del trabajo y, en el desempeño de la actividad laboral, surge la enfermedad, aparece una relación causa/efecto directa si bien debe existir un agente externo que haga aparecer la enfermedad.

En definitiva, la jurisprudencia en PRL está admitiendo que el estrés sea considerado como accidente laboral, si bien es una figura que todavía tiene que adaptarse a la realidad actual y definirse jurídicamente. El accidente laboral, ahora, también abarcará las enfermedades de corte psíquico que hasta ahora habían tenido un estigma social muy elevado y que no solían tener cabida entre las enfermedades laborales.

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