El modelo Rubicón de las decisiones

Las fases de la toma de decisiones las establecen Heckhausen y Kuhl en su modelo del Rubicón, donde la motivación y la volición son el núcleo y motor

Los negocios, de la misma forma que la vida, funcionan gracias a las decisiones. Buenas o malas y casi siempre difíciles. Son las decisiones las que impulsan cambios, acciones y nuevos rumbos. Cuando alguien se sitúa en un cargo de responsabilidad, es fundamental que la toma de decisiones siga un proceso, unas fases. Hay que ser conscientes de estas para saber manejar la situación en la medida de lo posible.

Existen múltiples modelos de toma de decisiones para integrarse en el desarrollo profesional. Están influenciados por varios campos como la psicología. Es necesario centrarse en el modelo Rubicón, puesto que es aplicable en un amplio abanico de sectores profesionales.

La motivación y el modelo del Rubicón

Son dos los conceptos generales utilizados para referirse al modelo del Rubicón: la motivación y la volitud o determinación. En el mundo empresarial, la motivación es un factor decisivo en el desarrollo profesional de los individuos. El rendimiento y el valor que aportan las personas en el ámbito laboral es condicionado invariablemente por el factor motivacional.

Primero, hay que aclarar ciertos aspectos sobre la motivación; en psicología, los procesos motivacionales son la causa, y las acciones, la conducta resultante. Se puede ver la motivación como el motor de las acciones. Lo complicado aquí reside en cómo analizar los factores que producen la motivación; incentivos, ambiciones, deseos, contexto social, necesidad, etc. Todos los modelos de comportamiento han pretendido establecer unos parámetros que puedan englobar variables de conducta y que se puedan aplicar desde la educación hasta el mundo empresarial.

La expectativa y la valencia

En modelos cognitivos de la motivación desarrollados por Atkinson o Vroom, se encuentran dos elementos base para la motivación: la expectativa y la valencia; esta última, entendida como la posibilidad de incentivos positivos, ya sean económicos o de otro tipo. En este sentido, los modelos basados en expectativas y valencias indican que la motivación responde a la funcionalidad, a un proceso de evaluación e imaginativo que provocará acciones y cambios por parte del individuo.

Heckhausen: resultados y consecuencias

Una reelaboración, partiendo de la base de los conceptos de expactativa y valencia, es lo que plantea Heckhausen. Siguiendo el modelo funcionalista e instrumental, Heckhausen condiciona la motivación por sus resultados y sus consecuencias. Entendiendo el resultado como el reporte directo de la acción llevada a cabo por la motivación y separándolo de las consecuencias, que son entendidas como las metas superiores a largo plazo, que es lo que aporta la verdadera realización sobre la que se basaba la motivación.

No es posible alcanzar las metas con una acción o una decisión, es la determinación y las acciones en pos de la motivación lo que conduce en el camino hasta el objetivo. Así pues, son las metas las que condicionan las conductas de comportamiento en el presente, y es la motivación el motor que lleva a actuar a los individuos, siendo la toma de decisiones una estrategia de la motivación.

La teoría del control de la acción

Heckhausen y Kuhl desarrollaron la teoría del control de la acción, donde van un paso más allá diferenciando los estados motivacionales de los intencionales o volitivos.

En la teoría, el aspecto motivacional se encuentra en el estado predecisional, o lo que es lo mismo, la etapa previa a la toma de decisión. Es volitivo el estado postdecisional: cuando el individuo toma una decisión en pos de una meta determinada, el estado de motivación concluye y comienza el estado volitivo o intencional. Ambos factores, la motivación y la volicion, están intrínsecamente relacionados y actúan en un proceso continuo.

En esta continuidad -o camino hacia la meta-, la motivación juega un papel clave en la toma de decisiones y la consideración de opciones y estrategias para lograr las metas personales.

El núcleo del modelo del Rubicón: motivación y volición

El modelo del Rubicón de toma de decisiones -inspirado en la resolución de Julio César de cruzar el río Rubicón y entrar en Roma- es propuesto por Heckhausen en colaboración con Kuhl tras la revisión de modelos motivacionales de expectativas de logro por incentivo como el de Atkinson. Es ahora la motivación y la volición el núcleo del modelo que plantean.

El modelo presentado por Heckhausen propone unas pautas muy claras y diferenciadas entre las fases motivacionales y volitivas. Fijando en cuatro las fases del modelo, y en dos, los momentos clave del proceso.

Fase 1: deliberación

En la primera fase se encuentra la deliberación. Esta se sitúa en el contexto predecisional y, por tanto, motivacional. Sería la idea sin desarrollar provocada por la motivación hacia una meta.

En el salto hacia la segunda fase es donde se ve el primero de los dos momentos clave del proceso, o, como lo denominó Heckhausen, el momento Rubicón, en referencia a la popular historia en la que Julio César tomó la decisión de cruzar el río Rubicón, la frontera natural hacia Italia con sus legiones, lo que podía acarrearle unas consecuencias fatales al igual que beneficiosas. Fue el momento en el que pronunció una de las frases que pasarían a la historia: «Alea iacta est» o » la suerte está echada».

Fase 2: planificación

Tras el momento Rubicón, la idea original pasa a formarse y complejizarse. Esta sería la fase de la planificación, dentro de un contexto de preacción y del estado volitivo. Hay que insistir en que los estados volitivos son aquellos marcados por la determinación y voluntad.

Fase 3: acción

La tercera fase del modelo también es volitiva y es donde se encuentra la acción. Las dos fases anteriores dan sus frutos y concluyen en una acción donde se pone en práctica -y el mismo individuo pone en juego- la voluntad de progreso o desarrollo para conseguir una meta. La acción es la realización del individuo, aprovecha la oportunidad o crea sus propias oportunidades.

Fase 4: evaluación

Entre la tercera fase de acción y la cuarta está el segundo momento clave del proceso, pues se deja atrás el estado de volitud para retornar al motivacional. La acción finaliza y da paso a la evaluación. Cuando el individuo se encuentra en la postacción, se evalúa y se valora la acción realizada, sus resultados y su efectividad. De este modo, el individuo aprende en una especie de ensayo-error aquello que le servirá para futuras fases de planificación.

La persistencia

La persistencia es el rasgo que provoca el desarrollo cíclico del modelo del Rubicón, pues es la persistencia lo que mantiene la voluntad de la persona. Gracias a ella se acumulan resultados que motivan a seguir actuando hacia una dirección o meta, ya sean metas generales o puntuales, pues no se tiene únicamente un objetivo a lo largo de la vida.

En los objetivos puntuales, la acción es más dinámica, y los resultados, más visibles. Es una recompensa casi directa. Pero en el caso de las metas más generales y a largo plazo, el individuo o grupo debe ir sumando victorias y derrotas para encaminarse hacia ese objetivo.

Aplicaciones en el mundo laboral

Las personas evolucionan y perfeccionan el camino hacia la meta en una aplicación cíclica del modelo del Rubicón. Se ha hablado de cómo el individuo puede aplicar este método de una forma consciente para alcanzar resultados y consecuencias, pero hay que entender que el modelo es clave para la aplicación e integración de la motivación en el ámbito laboral y empresarial.

Es interesante incrementar la eficacia a través del establecimiento de metas u objetivos. Esto es; la motivación puede ser modulada entendiendo y racionalizando este proceso natural que el ser humano aplica en la toma de decisiones.

Volviendo de nuevo a la teoría de expectativa y valencia, hay que tener en cuenta que al intentar aplicar una técnica motivacional sobre un grupo de individuos o sobre uno mismo, se considerarán los posibles beneficios y evolución personal. ¿Qué gano yo? ¿Merece la pena? ¿En qué situación me puede poner esta acción?

Este es un proceso de acciones anticipadas en el que se consideran las variables y las posibilidades de ejecución. También entran en juego los rasgos de personalidad y el grado de deseo, necesidad o ambición. Diferentes individuos pueden dar diverso valor a un resultado con relación al esfuerzo que conlleva llegar hasta él.

En aquellas situaciones en que el grado de expectativa-valor sea beneficioso para el sujeto, se pondrá en marcha y dará el salto al Rubicón. Casi todas las decisiones de los individuos son previamente consideradas dentro de estos dos conceptos ya mencionados de expectativa- valor. En el desarrollo profesional no es diferente; todos los individuos llevan a cabo su evaluación personal antes de emprender un camino u otro.

En el ámbito empresarial y profesional, este modelo puede ser visto en dos direcciones. En primer lugar, es un método de toma de decisiones que obliga a formarse una estrategia efectiva y con metas claras. En la otra dirección, la implementación del modelo supone integrar la energía que insta a un equipo a llevar a cabo las acciones en pos de los objetivos.

La aplicación de las cuatro fases del modelo del Rubicón, deliberación, planificación, acción y evaluación, son clave para la toma de decisiones, pues el individuo logra ser consciente para racionalizar en qué momento se encuentra del proceso y evaluar continuamente la situación.

Comentarios (1)

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Xiomi Ximena

Enviado el

Interesante.

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