Conozca las teorías del liderazgo y su enfoque empresarial

Conozca las teorías del liderazgo y su enfoque empresarial
Comprender las teorías del liderazgo es clave para determinar qué tipo de líder se ajusta mejor a cada empresa.

“Curso de un barco en el mar”, es una de las definiciones que se ha dado a “laed”, vocablo antiguo de la región norte de Europa que da origen al término “liderar”. Y si dicho significado se lleva el día de hoy al mundo de los negocios, el mar es sumamente agitado, impredecible, cambia constantemente. Por ello el papel del capitán, así como sus habilidades, cobran mayor relevancia en la actualidad para que las empresas puedan llegar a buen puerto.

Dentro de un mundo revolucionado por la tecnología que avanza a pasos agigantados, la importancia del liderazgo es fundamental, especialmente en las micro, pequeñas y medianas empresas, sobre todo cuando se compara con situaciones estables y dinámicas previsibles del mercado. Actualmente las demandas de los clientes, el ritmo en la producción, los gustos de los consumidores varían de una semana a la otra, por lo que dentro de las organizaciones debe existir maleabilidad para enfrentar dicho contexto.

En este sentido el papel del líder no sólo es importante al momento de guiar a la empresa, sino que también debe apuntar sus esfuerzos hacia otro aspecto propio del liderazgo: influir en sus colaboradores. Uno de los retos a los que se enfrentan los líderes es lograr que sus empleados tengan capacidad de empuje y una actitud proactiva que derive en la consecución de los objetivos de la empresa.

Otra de las conceptualizaciones de liderazgo es la capacidad de influir en terceras personas, y visto desde la óptica empresarial esto se traduce en que los empleados se alineen profesionalmente con la misión y visión de la organización.

Y para lograr este nivel de influencia en los colaboradores el liderazgo empresarial se debe enfocar en el desarrollo humano de su equipo, lo cual pasa por la automotivación, la autoconciencia, autodisciplina, valores, así como la plena conciencia sobre estos procesos de aprendizaje.

Dentro de la estrategia empresarial también es imperativa la creación del aprendizaje continuo de sus individuos, lo cual es un factor de éxito en el desarrollo organizacional. Cuando no hay una evolución en las aptitudes de los empleados la empresa se expone a una parálisis que va a terminar afectando el valor que sus colaboradores pueden aportar al negocio.

En el contexto actual de cambio constante, de mareas agitadas, la parálisis de los equipos de trabajo impide que éstos puedan adaptarse a las nuevas situaciones de cambio que se enfrentan las empresas día a día.

Liderazgo emocional

En los últimos años uno de los cambios que se ha dado desde los departamentos de capital humano de las organizaciones es darles cada vez más valor a las habilidades blandas dentro de sus empleados, lo cual también aplica para el líder empresarial.

Si un gerente quiere influir de manera positiva en sus colaboradores, el manejo de habilidades como la comunicación efectiva, el rapport, la autodisciplina, creatividad, disposición al cambio, sensibilidad, memoria sensorial, aprendizaje constante, por mencionar algunos, son aspectos de la inteligencia emocional que el líder empresarial debe manejar, para así poder promoverlo entre sus empleados.

Cabe destacar que hay dos temas que deben separarse dentro de la estrategia empresarial del líder, y éstos son la administración del negocio y el liderazgo. El primero de ellos se refiere al proceso de hacer que las actividades de la organización sean llevadas a cabo por terceras personas, es decir, saber delegar. Mientras que el liderazgo forma parte del trabajo del administrador, una labor que se centra en guiar y enseñar.

Dado este contexto, el papel del líder no se puede centrar sólo en la eficiencia y consecución de las metas de crecimiento, sino que debe transformarse en un neuro-líder que sepa centrar su atención en las personas que orientan los métodos a la competitividad sostenible, el pensamiento de los talentosos y que se reinventan para obtener un beneficio emocional.

El liderazgo empresarial en la actualidad debe comprender que uno de los motores de la superación es valorar todas las dimensiones del capital humano. Todo esto teniendo en cuenta que, más allá de las tomas de decisiones sobre la gestión del negocio, también debe ser un entrenador y facilitador capaz de orientar y animar a su equipo de trabajo.

Teorías de liderazgo

Aunque hay habilidades y conocimientos que se pueden aprender, la realidad es que buena parte de los aspectos inciden en la capacidad de liderazgo de una persona están relacionados con su personalidad. Incluso el contexto de cada empresa influye en las posibilidades que tiene una persona de desarrollar sus aptitudes de líder, la cultura organizacional puede ser una limitante en el desarrollo del líder.

Conocer las teorías de liderazgo puede ayudar a las organizaciones a comprender qué tipo de líder se adaptaría mejor a la naturaleza y necesidades de la misma, y por ende aumentarían las posibilidades de evolución y éxito de la empresa.

Teoría de los rasgos

Dentro de la teoría de los rasgos la base psicológica se basa en la suposición de que la conducta del líder se determina sobre rasgos generalizados, es decir, cualidades de la persona que se manifiestan en distintos contextos.

Estos rasgos generalizados pasan por su estructura física, y aspectos de la personalidad, como si son extrovertidos o introvertidos. Estos rasgos físicos o conductuales generan respuestas diferentes entre cada uno de los individuos, respuestas que van generando sus patrones de conducta.

Kenneth Wexley planteó que los líderes efectivos en las organizaciones “son aquellos que tienen mayores niveles de motivación directiva, y una mezcla de adecuada de habilidades técnicas, cognoscitivas e interpersonales en su puesto”.

Asimismo, sostiene que el líder empresarial desarrolla un poder personal que maneja de manera sutil, lo que deriva en el compromiso de los subordinados. Además, los líderes exitosos tienen la capacidad de reconocer en qué momento dado se requiere determinado tipo de conducta, y son lo suficientemente flexibles para adaptar dicha conducta a las condiciones cambiantes.

Dentro de la teoría del liderazgo de los rasgos hay otras dos vertientes: la motivación directiva y el ejercicio del poder. En el caso de este último, el poder del líder empresarial se deriva de su poder personal (poder de premiar, de coerción, poder legítimo, poder de la experiencia, poder de la referencia), y el poder relativo a su posición en la empresa.

En este caso el poder va acumulándose en función de las decisiones e interacciones que el líder tiene con su equipo. En la medida que los colaboradores perciben que dichas interacciones y decisiones son positivas mayor es el poder que va creciendo en torno a la figura de su líder.

Mientras que en la motivación directa el líder requiere de un alto grado de motivación directiva para el manejo de los procesos por parte de los empleados. Hay seis características dentro de esta vertiente como lo son: actitud positiva hacia la figura de la autoridad, el deseo de competir con los compañeros, ejercer poder, ser activamente dogmático, destacarse en el grupo y voluntad de llevar a cabo funciones administrativas.

Por lo tanto, el líder empresarial debe interesarse en su personal, saber cómo manejar las situaciones y mostrar interés por las ideas y conceptos de estos. Una vez manejados estos aspectos puede tener los conocimientos necesarios para la toma de decisiones, solución de problemas y promover la tan necesaria innovación de demandan los tiempos modernos, todo mientras su posición de líder se va fortaleciendo.

Teoría conductual

Tal y como su nombre lo indica, esta teoría del liderazgo se centra en la conducta del individuo, y cómo sus acciones pueden influir en el desempeño del grupo de trabajo.

Dentro de la teoría conductual hay dos que se destacan, la primera de ellas es la teoría situacional desarrollada por Fred Fiedler; y la segunda de ellas es la teoría de la trayectoria y la meta.

En ambos casos, el planteamiento considera que los liderazgos son más efectivos en función de los factores con los que se interrelacionan, incluyendo los tipos de trabajo que desarrolla el líder, el tamaño del grupo y el grado de cooperación que se requiere entre los miembros del grupo.

Teoría situacional

En este caso se parte de la hipótesis de que la conducta “correcta” del líder empresarial depende de si la situación a la que se enfrenta es favorable para él o ella. Esto es determinado por tres circunstancias:

  • Las relaciones líder- miembro: Medido por la calidad de las relaciones que existe entre el líder del grupo y cada uno de sus integrantes, específicamente en aspectos como qué tan bien aceptado es, y qué tanta confianza se le tiene.
  • Estructura de la tarea: Se refiere al nivel de procedimientos establecidos que existe al momento de realizar las tareas, es decir, si dichos procedimientos son claros, con metas predeterminadas, y procesos de corrección dentro de las mimas.
  • Poder de posición: Es el grado de autoridad que tiene el líder, mismo que permite a los miembros del grupo se adhieran a él, y acepten su dirección y liderazgo.

Teoría de la trayectoria y la meta

Desarrollada por Robert House y Gary Dessler, esta teoría de liderazgo determina que la función del líder es especificar las tareas que deben llevar a cabo sus colaboradores, eliminar los obstáculos para la consecución de dichas metas y ampliar las oportunidades de que se alcancen dichas metas.

En este caso la eficacia del líder empresarial va a estar determinada por la claridad en las relaciones trayectoria- meta, por lo que su conducta debe estar basada en la disposición de ayudar a sus subordinados y la relación de éstos con esa ayuda.

Teoría del modelo integrativo del liderazgo

En esta teoría se integran tres variables en torno al líder como lo son el contexto en el que trabaja, los subordinados y el propio líder. Dentro de este modelo el líder no sólo debe ser altamente competente en el desempeño de sus funciones, sino que además debe tener la capacidad de recompensar el buen trabajo de sus colaboradores, así como ser una figura representativa ante sus superiores, para poder influir en ellos y obtener los apoyos que sean necesarios para la consecución de los objetivos de la empresa.

En este modelo es necesario que se tome en cuenta el ambiente laboral, así como el grupo de influencia dentro del que se maneja el líder empresarial y las condiciones del clima organizacional.

Teoría del gen de liderazgo

Líder y gerente no es lo mismo, es la premisa de Cyril Levicki. Mientras que los gerentes o administradores son aquellos que logran que las tareas se realicen por parte de terceros, el líder empresarial debe equilibrar los intereses de muchas personas, además de ser visionarios y jueces.

Otra diferencia entre gerentes y líderes es que los primeros jerárquicamente tienen a un responsable que puede asumir la responsabilidad, alguien que toma la decisión final. Mientras que el líder asume la responsabilidad total de los resultados del trabajo.

Bajo esta premisa hay dos tipos de líderes. Los nominales, aquellos que son impuestos en una posición en la que se requiere un liderazgo verdadero, pero no tienen la capacidad de proporcionarlo. Y en segundo lugar están los líderes estratégicos, quienes combinan una visión estratégica, el criterio objetivo y las habilidades empresariales para crear utilidades.

Las características que reúne una persona con gen de liderazgo son la independencia con buen criterio; signos especiales como dignidad, buenos modales, respeto, buenas relaciones con los gerentes malos, dominio rápido de nuevas tareas y estar listo para nuevas promociones; así como disposición y deseo por aprender cosas nuevas relacionadas con cualquier aspecto del trabajo, y una vida privada satisfactoria y austera; en pocas palabras, que todos deseen ser sus amigos.

Teoría de relaciones o transformacionales

Como se ha mencionado previamente, una de las principales tareas del líder es hacer que los miembros de la organización bajo su esfera de influencia se alineen profundamente con los objetivos de la organización. La teoría de liderazgo de relaciones o transformacional es la realización de esta premisa, pues el liderazgo transformacional combina el interés del grupo con el interés de cada individuo que forma parte de él.

Para ello el líder transformacional persigue ganarse la confianza de todos los individuos mediante una relación de inspiración y cooperación mutua.

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